Tal vez hemos muerto

 

Nos quedamos fuera de la casa, desterrados al jardín salvaje. Olvidé la llave de tu corazón en la mantequilla. Ahora la vegetación se abre paso lentamente en nuestra nevera.

He descubierto el agujero de mi cabeza del que tanto me hablaste. Por allí entra y sale la copa de whisky, la ruta de cada noche, el estúpido despertador.

Nos convertimos en amantes enredados a un televisor. La cuchara arranca en la pantalla los ojos de los monos.

No nos dimos cuenta demasiado tarde. Las ramas del árbol de Navidad penetran las paredes del salón, mientras el esqueleto de septiembre se arruga en la soledad.

La mano anciana arrancaba los recuerdos de la infancia uno a uno. Y nosotros fuera del tiempo, talvez hemos  muerto.

 

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