Regreso

Después de mucho tiempo vuelvo con la intención de quedarme. No ha sido fácil salir de allí. Los barrotes los llevo incrustados en la cabeza y espero que desaparezcan poco a poco.

No pedía nada. Sólo ilusión para seguir allí, en la guarida de mis miedos. Ahora sé que en realidad siempre fui yo quien tiene la llave. Me gusta sentarme en la boca del dragón, para sentir sus colmillos cerca.

Empezaremos con un ejercicio sencillo. Escribir sobre el bloqueo literario. Dejar liberar aquellos fantasmas.

La primera frase será: No tengo tiempo.

No tengo tiempo dijo antes de morir. Manuel solía visitarme en invierno para hablarme de las últimas noticias familiares. Pero aquella tarde fue diferente.

Al abrir la puerta encontré un cuerpo deformado por una vejez prematura. Quise abrazarlo, pero sus brazos se descomponian entre mis dedos.
¿Que te ocurre? ¡Vamos al médico!
No hay tiempo amigo.Ya es demasiado tarde.

Apenas entramos al salón traté de acomodarlo en el sofá. El olor de su piel era intenso, diría que a amoniaco, aguanté la respiración. Sin embargo, caminamos unos pasos y con prisas me entregó algo envuelto en hojas de periódico. Deshazte de esto o te matará.

Murió entre mis brazos y cada célula de su cuerpo se elevó en el aire para subir a una luz cegadora.

Durante unos minutos mi corazón parecía intentar huir de allí. Deje caer aquellas hojas de periódico y un bolígrafo negro apareció ante mis ojos.
Presentía que no debía hacer aquello pero agarré el bolígrafo con firmeza.

Un deseo por escribir me atrapó. Busqué cualquier papel para apagar mi deseo. Y fue así como inicié este diario que muy pronto también me convertirá en polvo.

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