003 – Experimento

En el silencio de la casa el reloj del salón golpeó una vez más mi pesadilla. Ahora él no está. Le informamos que su hijo ha muerto por insuficiencia respiratoria, lo siento.

En la habitación todo sigue preparado para su primer día de colegio. El color azul celeste de las paredes, la moqueta con los dibujos de las lunas y del pato Donald.  Murió al caer de la escalera. La barandilla cedió y después un golpe seco, extraño, inoportuno. Siempre le aterraba esa parte de la casa.

— Mamá. Hay un hombre malo en esta casa, es feo y dice que un día me llevará con él al campo.

—Duerme mi vida. Mañana empiezas el cole.

Llegó la familia. La abuela rezaba el rosario en una esquina en el mismo lugar donde apareció el cuerpo de mi hijo. La vieja vestía de negro y censuraba mi mirada. Hace mucho tiempo que para ella no existo.

Según el informe policial se trata de muerte por accidente doméstico y nadie es responsable. Pero sé que yo lo maté. Debí escuchar su llanto y correr a su habitación. No hay nada que indique que alguien entró en el hogar de la víctima.  

Un año después en la escalera oigo sus pequeños pasos y su yoyó vuelve a rodar por el parquet.

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