reto

003 – Experimento

En el silencio de la casa el reloj del salón golpeó una vez más mi pesadilla. Ahora él no está. Le informamos que su hijo ha muerto por insuficiencia respiratoria, lo siento.

En la habitación todo sigue preparado para su primer día de colegio. El color azul celeste de las paredes, la moqueta con los dibujos de las lunas y del pato Donald.  Murió al caer de la escalera. La barandilla cedió y después un golpe seco, extraño, inoportuno. Siempre le aterraba esa parte de la casa.

— Mamá. Hay un hombre malo en esta casa, es feo y dice que un día me llevará con él al campo.

—Duerme mi vida. Mañana empiezas el cole.

Llegó la familia. La abuela rezaba el rosario en una esquina en el mismo lugar donde apareció el cuerpo de mi hijo. La vieja vestía de negro y censuraba mi mirada. Hace mucho tiempo que para ella no existo.

Según el informe policial se trata de muerte por accidente doméstico y nadie es responsable. Pero sé que yo lo maté. Debí escuchar su llanto y correr a su habitación. No hay nada que indique que alguien entró en el hogar de la víctima.  

Un año después en la escalera oigo sus pequeños pasos y su yoyó vuelve a rodar por el parquet.

002 – Experimento

¿Saben la sirenas dónde acaban los sueños?

A veces creo que el mar es demasiado profundo y nunca me atrevo a penetrar más allá de ese silencio. Mamá me lo ha prohibido demasiadas veces y aunque sé que miente empiezo a confiar en ella. Las sirenas no deben cruzar al otro lado. Pero no puedo mirar a esa inmensa profundidad donde se sumerge ese sueño azul sin sentir curiosidad. ¿Por qué nunca puedo cruzar al otro lado? ¿Qué habrá en la oscuridad más profunda?

Algunas viejas afirman que allí hay una enorme puerta que lleva a otro mundo de cristal y de luz. Diría que inventan estas historias para asustarnos. Nosotras nunca vimos la luz porque somos ciegas, sólo oímos hablar de ellas. ¿Qué es la luz? ¿Para que sirve ver otros mundos? Mamá nunca responde porque para estos temas también es sorda.

Puede que mañana regresen los sueños y floten un instante a nuestro lado, pero tarde o temprano volverán a escurrirse entre las manos y penetrarán en la profundidad de este mar de silencios. ¿Si fuera capaz de cruzar al otro lado?