bloqueo literario

El bloqueo literario

Estos días en mi viaje literario he sufrido un bloqueo. Las tormentas de la vagancia son muy peligrosas. Esto significa que vamos bien porque estamos trabajando en la línea correcta. El problema es que a veces hay que cambiar el rumbo para llegar a buen puerto. Sólo había que cambiar algunas cosas. ¿Qué puedo hacer?

 

Estos días he estado trabajando en mi novela. He introducido cambios en la atmósfera y en la trama. Escribir da alas a la imaginación y como por arte de magia surgen ideas que después enlazan perfectamente en un universo que parece surgir de la nada. ¿Por qué ese milagro?  Todo se debe al oficio y constancia. Al final el subconsciente funciona y si lo escuchas tiene grandes respuestas. Otra cosa es que el tiempo decida que la genial idea sea realmente mala. 

Desde el principio mi empeño ha sido escribir la novela con un mapa perfectamente definido, indicando el lugar exacto de los puntos de giro, la reacción de personajes, la muñeca hinchable… Buscaba los puntos de clímax  de la historia y después un final apoteósico. Cuando parece que lo tienes más o menos claro lo vuelves a mirar y surgen las dudas. Sobran un montón de cosas que no hay quién relacione de manera natural, le falta algo y mucho a la vez. Sin darte cuetna te has enamorado de ideas que tienes que saber sacrificar. No todo vale. Si una secuencia que tenías clara que tenía que aparecer no cuadra. No lo dudes. Hay que quitarla ¿Qué le falta a la historia?

Cuando escribo relatos me doy cuenta que soy un escritor de distancias cortas. El  relato es una carrera de 100 metros ondulados donde puedo darlo todo de principio a fin. La verdad es que cuando empiezo a escribir no sé muy bien donde voy. La clave está en mantener viva esa fuerza que surge de las profundidades del subconsciente. Es entonces cuando puedo  darle un golpe cao al lector. Al menos esa es mi intención y si no lo consigo es porque algo falla y hay que volver a empezar. Pero la novela no funciona como un relato, es otro rollo.

El caso es que necesitaba cambiar de estrategia. La historia no avanzaba. Se me hacia pesado y además había piezas que no me cuadraban ni con cola. Últimamente creo que el truco está en que después de escribir me haya divertido y tenga ganas de seguir con la historia. ¿Si yo no me emociono con lo que escribo? ¿Cómo se va a emocionar el lector?

Opté por prescindir de la estructura de mapa y utilizar la brújula. En ese momento todo empezó a cobrar vida. Escribir desde el personaje y dejar que siempre pase lo contrario a lo previsto. Todavía no se como acabará la novela pero por el momento he optado que sea el personaje quien dirija mi viaje. Justavo me ha pedido un voto de confianza y por el momento se lo voy a dar.

Desde luego si te encuentras en esta situación. No lo dudes y no me hagas caso. Te recomiendo leer sin prisas el libro de Silvia Adela Kohan. «Los secretos de la creatividad».

Seguiremos informando….