Romántica

Tiempo perdido

Tiempo perdido

Creía que el paso tiempo era sólo una mera excusa para enterrarse un poco más. Les gustaba sentir la arena en el cuello, saborear el fango a veces en su garganta, esa amarga espina que se clavaba otra vez en un rincón irreconocible de su silencio. Él lo sabía. Sin embargo es fácil dejarse morir una y otra vez en cualquier esquina. El día que le llamaron para darle la noticia ya era tarde para regresar a casa. Nos quedaremos aquí, encerrados en esta agonía, apesadumbrados por el gris de las paredes, arrojando escarcha lejos de la habitación. Pronto muy pronto volveremos a nuestro jardín, pero ahora mejor cállate y sonríe, no vaya a ser que mañana estas paredes se tiñan del color negro de nuestros corazones

El día que olvide

Abuelo…mañana me acompañarás al parque otra vez, ¿verdad?

 

Si llega el día que olvido tus manos, y ya no sé quien eres,
si mi piel arrugada del invierno olvida que eres mi niña,
si un día no amanece y vivo en oscuridad,
si cantas nuestra canción pero ya no recuerdo nuestros silencios,
si un día ya no sé mirar al horizonte y  me envuelve un muro gris que estruja poco a poco mi cerebro,

si algún día ya no respondo…

dime que estás aquí,

abre el cajón donde escribimos nuestros sueños,
mírame, porque te veré desde otra isla,
y mi mente dará vueltas en un tiovivo agónico,

no me dejes sólo y lejos de tus sonrisas,
seré naufrago en lo más profundo de un mar inevitable,

si un día crees que ya no estoy,
recuerda el día que te conté un cuento de hadas
dónde volabas con tu mariposa de papel
y jugamos en el columpio que te hizo crecer,

me acompañarás al parque mañana, ¿verdad?

 

Me esperas al final del Universo

Para ti, papá 

Siempre nos vemos en mis sueños y no hay distancia entre nosotros.
Siete años han pasado y cada día recuerdo cuando me hablabas de tu infancia, de las casas del pueblo, de tu madre. La emoción de tumbarte  a mirar las estrellas junto a tus hermanos en la era, cerca del cortijo y sin miedo a nada. Os divertía contar las estrellas. ¿Pedimos  un deseo?

Pepe y Amalia perseguían las ovejas y buscaban ratoncillos entre la retama. El abuelo se enfadó cuando Manuel pintó los labios a la mula, o Remedios intentaba volar saltando desde el granero. Mientras  María y Antonio recogían las olivas cerca de la rambla.

Entonces no hacía falta nada para jugar y sonreír, tenemos todo el futuro por delante. ¿Qué habrá detrás de aquellas montañas?

A veces oigo la guitarra al amanecer, el romance anónimo y el fandango. En aquellos días me despertaba la solea, el punteo de un ejercicio… Hace poco encontré el libro que te regalé, marcado en ese punto infinito en el tiempo. Ahora que no estás creo oír esas mismas canciones en otro amanecer. Me enseñaste que hay que repetir muchas veces el ejercicio hasta que lo aprendes.

Hoy en mis sueños volvemos a sentarnos juntos al atril con esas mismas  melodías. Y en ese sueño te abrazo muy fuerte. No quiero despertar. No tenemos mucho tiempo. ¿Volveré a soñar contigo? Debo despertar en ese lugar donde tú me esperas.

Si tú me esperas al final del universo volveremos a vernos en otro amanecer, en otro despertar, en otra vida.

Feliz cumpleaños

Vale la pena que la vida sea sólo un  instante si puedo perderme en tus ojos. Y no me importa morir si sigo  atrapado en tus besos para siempre.

Nos conocimos en plaza Urquinaona una tarde de verano. Te esperé. Ya lo hice otras veces. Ahora sé que te hubiera esperado toda la vida. ¿Cómo estás? Perdón por el retraso. No importa. ¿A dónde vamos? 

Me quedé sin palabras al verte. Tu sonrisa rompió mi silencio. ¿Te gusta el té? 

Ahora miramos nuestro horizonte y cada amanecer es una nueva oportunidad para nosotros.  Feliz cumpleaños mi vida. 

¿Te imaginas despertar en otra isla?

Feliz cumpleaños

Vale la pena que la vida sea sólo un  instante si puedo perderme en tus ojos. Y no me importa morir si sigo  atrapado en tus besos para siempre.

Nos conocimos en plaza Urquinaona una tarde de verano. Te esperé. Ya lo hice otras veces. Ahora sé que te hubiera esperado toda la vida. ¿Cómo estás? Perdón por el retraso. No importa. ¿A dónde vamos? 

Me quedé sin palabras al verte. Tu sonrisa rompió mi silencio. ¿Te gusta el té? 

Ahora miramos nuestro horizonte y cada amanecer es una nueva oportunidad para nosotros.  Feliz cumpleaños mi vida. 

¿Te imaginas despertar en otra isla?

Je suis France

Tal vez en París, Damasco, Alepo…

—Mamá, ¿por qué no ha vuelto papá hoy?—No hubo respuesta.

—Me prometió que me ayudaría a hacer los deberes. 

—No volverá hijo. Ellos nos lo quitaron.—respondió su madre casi sin poder hablar y con la mirada perdida en la oscuridad de las calles.

—¿Quiénes son ellos? Seguro que si se lo explico lo entenderán.

—Ellos lo mataron. No volverá.

—¿Y por qué hay gente mala?

—No lo sé. 

—Yo no quiero un mundo así mamá.¿Crees que puede cambiar?

La madre abrazó a su hijo con fuerza y retiró con suavidad las lágrimas de sus mejillas. 

—Sí. Tú puedes cambiarlo. 

—¿Sí mamá? ¿Cómo puedo cambiar el mundo cuando sea mayor?

La madre le dio un lápiz y un trozo de papel a su hijo. 

—Nunca dejes de ser niño y dibujar tus sueños. Nunca.

001 – Experimento

Nunca debí abrir el cajón donde guardaste tus secretos. Creo que has muerto.

 

Allí escondí tus recuerdos y a pesar de los años  aún se mantiene en la habitación el olor a tu boca. Es curioso como esos cajones se parecen a ti. Durante el día te quedabas callado en las esquinas, esperando el momento para prender fuego a las cartas de mis amantes, que solo vivian en tu deseo. A veces aparecen escritas tus palabras de odio en las paredes y siento todavía las cicatrices en mis piernas. En estos años  la manzana podrida todavía da vueltas en mis pensamientos.  En mis sueños siempre apareces y esperas un descuido para volver a desgarrarme el alma. Tengo miedo. Quemé tus fotografías pero no consigo desvanecer tu sombra.

 

Abrí por última el cajón en la oscuridad  y una mano acarició mis cabellos. No me moví, tal vez me lo esperaba. Como la primera vez que me llevaste a aquel cine de verano. Ahora estás muerto para mí. No te quiero. Pero tu mano siempre regresa y espera su momento para volver a estrangular las rosas del invierno. Antes de morir me juraste que regresarías a mi lado

 

Hace frío en esta habitación, y tu mano aprieta con fuerza y atraviesa mi corazón una vez más. Ahora sé que nunca te fuiste.